7. Conclusión.
Encontrarnos reunidos para compartir los estudios que hacemos sobre este documento es algo actual y necesario. Bien es verdad que la Iglesia lleva en el empeño de que cada vez nos sintamos en sintonía con la Palabra muchos años pero hemos de ser conscientes si ponemos empeño de nuestra parte o no. Y tampoco sería cosa de buscar grandes esfuerzos: tan sencillo es como preguntarnos si cogemos la Biblia y la leemos. Además, este año se cumple el décimo aniversario de los grupos bíblicos en Ourense. Yo no dejaría de invitar a todos los que puedan que se animen a participar en alguno o se acerquen el último domingo de mayo a Los Milagros para la convivencia que hacemos en torno a la Palabra de Dios, con oración, charlas y comida fraterna, rematando el día con la oración del rosario en el santuario. Ya ven, hablar de la Palabra es actual y hay iniciativas muy concretas para empezar a movernos: lectura personal, participar en un grupo bíblico, ir a los Milagros el último domingo del mes de mayo.
Pero no olvidemos algo muy cotidiano: la liturgia es el ámbito por excelencia donde escuchar y compartir la Palabra. Es experiencia que todos tenemos y que podemos repetir en cada Eucaristía. Es lo que nos dicen estos números de la VD. Ahora nos damos cuenta del papel central que tiene la lectura de los textos bíblicos y podemos valorar más el servicio de quienes se ofrecen para darles voz. Podemos también rezar por quien nos preside la celebración para que sus palabras nos guíen a Cristo, para que no caigamos en la tentación de quedarnos en el mensajero sin prestar atención al Mensaje evangélico.
Estamos ya a un paso de la Navidad, del misterio de la Palabra hecha carne, así que pidamos a la Virgen María que también nosotros escuchemos la Palabra y digamos, como ella dijo, “sí”; que, como ella, demos a luz la Palabra y ya que no podemos ser madre como ella fue, que en nuestras obras se trasluzca la presencia del resucitado.
Terminemos con el rezo del Angelus y estas buenas intenciones que seguro, conociéndoles, terminan en buenas obras.
El ángel del Señor anunció a María…
Encontrarnos reunidos para compartir los estudios que hacemos sobre este documento es algo actual y necesario. Bien es verdad que la Iglesia lleva en el empeño de que cada vez nos sintamos en sintonía con la Palabra muchos años pero hemos de ser conscientes si ponemos empeño de nuestra parte o no. Y tampoco sería cosa de buscar grandes esfuerzos: tan sencillo es como preguntarnos si cogemos la Biblia y la leemos. Además, este año se cumple el décimo aniversario de los grupos bíblicos en Ourense. Yo no dejaría de invitar a todos los que puedan que se animen a participar en alguno o se acerquen el último domingo de mayo a Los Milagros para la convivencia que hacemos en torno a la Palabra de Dios, con oración, charlas y comida fraterna, rematando el día con la oración del rosario en el santuario. Ya ven, hablar de la Palabra es actual y hay iniciativas muy concretas para empezar a movernos: lectura personal, participar en un grupo bíblico, ir a los Milagros el último domingo del mes de mayo.
Pero no olvidemos algo muy cotidiano: la liturgia es el ámbito por excelencia donde escuchar y compartir la Palabra. Es experiencia que todos tenemos y que podemos repetir en cada Eucaristía. Es lo que nos dicen estos números de la VD. Ahora nos damos cuenta del papel central que tiene la lectura de los textos bíblicos y podemos valorar más el servicio de quienes se ofrecen para darles voz. Podemos también rezar por quien nos preside la celebración para que sus palabras nos guíen a Cristo, para que no caigamos en la tentación de quedarnos en el mensajero sin prestar atención al Mensaje evangélico.
Estamos ya a un paso de la Navidad, del misterio de la Palabra hecha carne, así que pidamos a la Virgen María que también nosotros escuchemos la Palabra y digamos, como ella dijo, “sí”; que, como ella, demos a luz la Palabra y ya que no podemos ser madre como ella fue, que en nuestras obras se trasluzca la presencia del resucitado.
Terminemos con el rezo del Angelus y estas buenas intenciones que seguro, conociéndoles, terminan en buenas obras.
El ángel del Señor anunció a María…
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