Fuente: http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/2012/documents/hf_ben-xvi_hom_20120106_epifania_sp.html
Esta
Nota la divido en dos partes: una con el esquema que sigue la homilía
papal y una segunda donde resumo a mi manera lo dicho (no sigue el
esquema anterior sino que es un resumen y síntesis en el que reúno ideas
de todos los lados y las unifico)
1. Esquema:
a. Repaso de las lecturas del día y una serie de ideas base.
b. Presentación y explicación de la figura de los Magos.
c.
La figura y misión de los Obispos, perfiladas desde la figura antes
expuesta de los Magos y de la liturgia de consagración episcopal (en
esta Misa se ordenan dos Obispos).
d. La necesidad y descubrimiento del corazón inquieto de Dios cara el hombre y viceversa.
e.
Conclusión que conecta con el inicio de la homilía: la Epifanía es
fiesta de la luz. Dios como la Luz Fontal, los santos y Magos como
constelación de Dios, los Obispos llamados a ser los pastores que
iluminen el mundo con tal Luz.
2. Resumen personal.
La
Epifanía es fiesta de la luz. Los magos descubren esa luz y salen de su
cotidianeidad y de su tierra para seguirla. Su búsqueda y seguimiento
parte de lo visible pero necesitarán la Palabra de Dios para llegar a la
verdad plena y profunda de lo visto.
Ponerse en camino, postrarse de rodillas ante el Niño,… nos muestra su valentía y humildad, amén de su busca y amor a la verdad.
Los
Magos son representantes de los poderosos y de los paganos que también
son llamados por Dios. Su corazón está inquieto, no se conforma con las
opiniones humanas. Ellos son peregrinos en busca de Dios pero acaban
convertidos en constelación de Dios, en guías para otros, como lo serán
los santos. La luz que han seguido es Cristo, explosión del amor de
Dios que se hizo hombre.
La encarnación puede entenderse
desde una inquietud: la de Dios respecto a nosotros. Él en persona se
pone en camino hacia nosotros, nos busca porque le importamos. Y es así
como descubrimos nuestra misión: descubrir esa inquietud de Dios por
nosotros, contagiarnos de ella saliendo al encuentro con Él y anunciarlo
a otros, transmitirles tal inquietud.
Viendo esto,
podemos decir algo acerca del ministerio de los Obispos. También el
Obispo ha de ser hombre de corazón inquieto, buscando cumplir la
voluntad de Dios por encima de todo; ser buscador y transmisor de su
experiencia de Dios, con valiente humildad; siendo humilde ante el Señor
será guía del pueblo de la Iglesia.
Sintéticamente: al
Obispo le toca predicar el evangelio, guiar, conservar el depósito de la
fe, amar a los necesitados y orar constantemente.
Que los Obispos, iluminados y guiados por los santos, sean hoy estrellas de Dios para la humanidad.
martes 24 de enero de 2012
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