martes 24 de enero de 2012

Resumen de lecturas: Homilía del Papa en la solemnidad de Epifanía 2012.

Fuente: http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/homilies/2012/documents/hf_ben-xvi_hom_20120106_epifania_sp.html

Esta Nota la divido en dos partes: una con el esquema que sigue la homilía papal y una segunda donde resumo a mi manera lo dicho (no sigue el esquema anterior sino que es un resumen y síntesis en el que reúno ideas de todos los lados y las unifico)


1.    Esquema:

a.    Repaso de las lecturas del día y una serie de ideas base.
b.    Presentación y explicación de la figura de los Magos.
c.    La figura y misión de los Obispos, perfiladas desde la figura antes expuesta de los Magos y de la liturgia de consagración episcopal (en esta Misa se ordenan dos Obispos).
d.    La necesidad y descubrimiento del corazón inquieto de Dios cara el hombre y viceversa.
e.    Conclusión que conecta con el inicio de la homilía: la Epifanía es fiesta de la luz. Dios como la Luz Fontal, los santos y Magos como constelación de Dios, los Obispos llamados a ser los pastores que iluminen el mundo con tal Luz.


2.    Resumen personal.

La Epifanía es fiesta de la luz. Los magos descubren esa luz y salen de su cotidianeidad y de su tierra para seguirla. Su búsqueda y seguimiento parte de lo visible pero necesitarán la Palabra de Dios para llegar a la verdad plena y profunda de lo visto.

Ponerse en camino, postrarse de rodillas ante el Niño,… nos muestra su valentía y humildad, amén de su busca y amor a la verdad.

Los Magos son representantes de los poderosos y de los paganos que también son llamados por Dios. Su corazón está inquieto, no se conforma con las opiniones humanas. Ellos son peregrinos en busca de Dios pero acaban convertidos en constelación de Dios, en guías para otros, como lo serán los santos. La luz que han seguido es Cristo, explosión del amor  de Dios que se hizo hombre.

La encarnación puede entenderse desde una inquietud: la de Dios respecto a nosotros. Él en persona se pone en camino hacia nosotros, nos busca porque le importamos. Y es así como descubrimos nuestra misión: descubrir esa inquietud de Dios por nosotros, contagiarnos de ella saliendo al encuentro con Él y anunciarlo a otros, transmitirles tal inquietud.

Viendo esto, podemos decir algo acerca del ministerio de los Obispos. También el Obispo ha de ser hombre de corazón inquieto, buscando cumplir la voluntad de Dios por encima de todo; ser buscador y transmisor de su experiencia de Dios, con valiente humildad; siendo humilde ante el Señor será guía del pueblo de la Iglesia.

Sintéticamente: al Obispo le toca predicar el evangelio, guiar, conservar el depósito de la fe, amar a los necesitados y orar constantemente.

Que los Obispos, iluminados y guiados por los santos, sean hoy estrellas de Dios para la humanidad.
 
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