sábado 17 de diciembre de 2011

Verbum Domini 57-61 (II)


2. Número 57: la Sagrada Escritura y el Leccionario.

Tras esta presentación amplia del documento, de su origen y su división, pasemos al contenido de los números que me han pedido estudiar.

La reforma de los libros litúrgicos formalizada en el Concilio Vaticano II ha dado como fruto, entre otros, unos leccionarios donde podemos descubrir de forma amplia el tesoro de la Sagrada Escritura. Digo de forma amplia porque no está toda la Biblia repartida en el Leccionario pero sí lo más sobresaliente y representativo. Básicamente, porque hacer historia y divisiones daría para toda la charla, tenemos un ciclo de lecturas dominicales que se reparte en tres años, el ciclo de las ferias del Tiempo Ordinario en dos años y las lecturas de memorias, fiestas, solemnidades que se reparten entre propias y del común. Con lo que sí nos podemos quedar es que tenemos a nuestra disposición una amplia selección de textos que nos dan una visión amplia de la Sagrada Escritura, que la liturgia es el ámbito privilegiado de escucha de la Palabra, que Cristo mismo se hace presente en las lecturas (presencia sacramental, entendida en sentido amplio), que a Dios escuchamos cuando escuchamos las lecturas y que le respondemos cuando le rezamos.

Si nos centramos en las lecturas dominicales veremos esa riqueza, con sus tres lecturas, con esa unión especial que suele haber entre la primera y el Evangelio, con ese remarque siempre necesario de que el centro de todo es Cristo. La misma celebración aumenta esta impresión, ya que la Eucaristía en la que compartimos la Palabra es actualización del sacrificio de Cristo, es actualización y recuerdo de su presencia entre nosotros. Es decir, lectura y celebración se complementan y hasta se piden. Podríamos decir que el gesto visible pide una interpretación y la palabra proclamada pide una acción que la visibilice.

Aquí, el Papa recuerda uno de los tres principios básicos de interpretación de la Sagrada Biblia: la lectura canónica, es decir, la lectura de toda la Escritura como un gran todo, como una biblioteca donde de fondo siempre resuena el Nombre de Cristo. Este principio también lo recordó en su libro Jesús de Nazaret, diciendo que no podemos reducir nuestro acercamiento a la Biblia a un estudio literario, histórico-crítico, a una visión historicista de la Biblia so pena de acabar viendo en Jesús un personaje del pasado sin más. Este recordatorio en la Verbum Domini viene al cuento de las dificultades que tantas veces aparecen de querer conciliar los dos Testamentos y, hasta me atrevo a decir porque es experiencia común, de acabar de comprender la unión entre las lecturas que en una Misa se proclaman. A veces nos llama la atención la diversidad de las lecturas o el lugar donde se han cortado. Bien, el Papa nos anima a que no hagamos lecturas sesgadas sino que prestemos atención a la unidad de toda la Escritura, así que podríamos decir que en toda liturgia de la Palabra (ya sea como celebración en sí misma ya sea en Misa) tenemos parte de la Sagrada escritura, reconocemos su amplitud y profundidad,  tomamos conciencia de que necesitamos leer más y que Cristo es la clave de unión de todo lo leído. Aunque sólo sea por complementar, los dos otros principios católicos de interpretación bíblica, al lado de este principio de unidad de toda la Sagrada escritura, son la unión entre Escritura y Tradición y la analogía de la fe. O, para entendernos en vulgar: toda la Escritura remite a Dios y su relación con nosotros (con Cristo como centro de atención); no podemos separar Iglesia y Escritura (por separado serían valiosas pero incomprensibles y etéreas, limitadas y expuestas a toda clase de interpretación y cambio); no podemos separar Escritura y verdades de fe.
El número remata con una alabanza al Leccionario del rito latino, que es apreciado por confesiones que no están en comunión con la Iglesia Católica y con una llamada de atención a las Iglesias Católicas Orientales a que examinen el suyo desde sus propias tradiciones y autoridades, sin olvidar el actual contexto de ecumenismo.
 
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