Reunidos como familia cristiana, como movimiento espiritual que quiere profundizar en su fe, vamos a intentar meternos un poco en el misterio de la Iglesia. En lo que pueda, quiero ayudaros a redescubrir a nuestra Iglesia Católica, a la que pertenecemos por el Bautismo. Será precioso poder dedicarla parte de la tarde a estas cosas de la fe, que tantas veces podemos ver desde fuera pero que son realmente para nosotros fuente de vida. Porque, seamos sinceros y claros, muchas veces hablamos de la Iglesia como quien habla del tiempo y no nos damos cuenta que la Iglesia somos nosotros y Cristo, que la Iglesia es el Cuerpo, el Pueblo, el Templo al que nos hemos entregado, en el que hallamos nuestro tesoro más importante, donde nuestra vida asciende hasta Dios por la fuerza del Espíritu que vive en nosotros. Pero, está bien, no nos apresuremos. Tenemos tiempo para nuestras cosas, para hablar de la fe. Bien, que el Señor guíe mis palabras y vuestros corazones y entendimiento para que podamos encontrar a Cristo Verdad y, conociéndole y amándole, seguirle y mostrarle al mundo. No es nada la cosa, ¿eh?.
Fuera miedos, pues, que la tarea es ardua e interesante. En primer lugar, pensemos: ¿en qué pienso, qué imagen o imágenes tengo asociados a la palabra “Iglesia”? Pensémoslo en unos segundos en silencio.
Ahora vayamos a la fuente donde encontraremos la mejor agua, la imagen más pura de qué es la Iglesia: el Catecismo de la Iglesia Católica. Al final, lo que haremos en esta pequeña charla será preguntarle a la misma Iglesia: ¿qué dices de ti misma? Pues sí, dejemos que ella hable y nos enseñe. Y es que tenemos el peligro de poner en la Iglesia nuestras propias ideas y eso nos pierde porque cada quien tiene su idea propia.
Comencemos por un par de preguntas clásicas pero abrumadoramente claras y breves. Quizás ustedes hayan crecido con este documento en las manos, así que no les sorprenderá: el Catecismo del Padre Astete. En él leemos:
P.:¿Quién es la Iglesia? R.: La Congregación de los Fieles Cristianos, cuya cabeza es el Papa.
P.:¿Quién es el Papa? R: El Sumo Pontífice de Roma, [Maestro infalible en las cosas tocantes a la fe y a las costumbres cuando enseña a la Iglesia universal], Vicario de Cristo en la tierra, a quien todos estamos obligados a obedecer.
Ajá, primera sorpresa: se dirige a la Iglesia como alguien, no como una cosa. Interesante, porque muchas veces nos quedamos únicamente en la parte institucional y nos olvidamos que la Iglesia ha sido fundada por una Persona y está constituida por personas. Después de las personas ya podemos hablar de los lugares donde nos reunimos, de los ritos, los medios para ser cristianos,... pero aquí tenemos un buen inicio: la Iglesia es sujeto, es personal y comunitaria, no es simple envoltorio institucional.
Dice el Catecismo actual:
751 La palabra "Iglesia" [ekklèsia, del griego ek-kalein - "llamar fuera"] significa "convocación". Designa asambleas del pueblo (cf. Hch 19, 39), en general de carácter religioso. Es el término frecuentemente utilizado en el texto griego del Antiguo Testamento para designar la asamblea del pueblo elegido en la presencia de Dios, sobre todo cuando se trata de la asamblea del Sinaí, en donde Israel recibió la Ley y fue constituido por Dios como su pueblo santo (cf. Ex 19). Dándose a sí misma el nombre de "Iglesia", la primera comunidad de los que creían en Cristo se reconoce heredera de aquella asamblea. En ella, Dios "convoca" a su Pueblo desde todos los confines de la tierra. El término Kyriaké, del que se deriva las palabras church en inglés, y Kirche en alemán, significa "la que pertenece al Señor".
752 En el lenguaje cristiano, la palabra "Iglesia" designa no sólo la asamblea litúrgica (cf. 1 Co 11, 18; 14, 19. 28. 34. 35), sino también la comunidad local (cf. 1 Co 1, 2; 16, 1) o toda la comunidad universal de los creyentes (cf. 1 Co 15, 9; Ga 1, 13; Flp 3, 6). Estas tres significaciones son inseparables de hecho. La "Iglesia" es el pueblo que Dios reúne en el mundo entero. La Iglesia de Dios existe en las comunidades locales y se realiza como asamblea litúrgica, sobre todo eucarística. La Iglesia vive de la Palabra y del Cuerpo de Cristo y de esta manera viene a ser ella misma Cuerpo de Cristo.
Resumanos, con el número 777 del Catecismo que “La palabra "Iglesia" significa "convocación". Designa la asamblea de aquellos a quienes convoca la palabra de Dios para formar el Pueblo de Dios y que, alimentados con el Cuerpo de Cristo, se convierten ellos mismos en Cuerpo de Cristo”.
Vemos que seguimos hablando de personas y comunidad: Iglesia es la comunidad de los cristianos. ¿Y quién es cristiano? Lo dice preciosamente el Astete: “Hombre que tiene la fe de Jesucristo, que profesó en el Bautismo, y está ofrecido a su santo servicio.” Pertenecemos y somos Iglesia cuando estamos unidos en la misma fe (sintetizada en el Credo), el mismo culto (sobre todo, expresado en los sacramentos) y estamos en comunión con la jerarquía apostólica, sobre todo, el Papa.
¿Qué notas son las de la Iglesia? ¿Cómo reconocerla? Nos lo dice el mismo Credo: estamos ante la Iglesia si es Una, Santa, Católica y Apostólica. Expliquemos un tanto cada término.
1. Una: Dios la quiso única, una, en unión. Podríamos ver que su deseo es crear un gran pueblo que camine tras su Hijo y llegue a Él, animados por el Espíritu Santo. Esto lo vemos cuando repasamos la gran historia de la salvación, desde el patriarca Abrahán, pasando por Moisés, hasta Jesucristo que reza al Padre pidiendo que todos sus discípulos sean uno. Por eso el prededente de la Iglesia es el pueblo judío, visto como la gran comunidad de Dios, la nación que Él se escoge para poner su tienda en ella y llamar al resto a formar un gran rebaño, una gran familia.
Que sea una no significa que sea completamente igual en todos los rincones de la Tierra, no. Recordemos que las notas de unidad, lo que nos define como Iglesia es una fe, un culto, una jerarquía. Otra cosa es el modo en que esta unidad se presenta en el mundo. No todos los lugares y culturas son iguales, así que la imagen de la Iglesia no es la misma aquí que en Japón, por ejemplo. Decir que la Iglesia es una no es decir que sea uniforme.
2. Santa: la Iglesia es santa porque su fundador es el Santo, porque su finalidad es la santificación y porque los medios que usa son santos. ¡Anda! ¿Y todo el mal, limitaciones y pecados, que vemos? Vienen de su ser humana, comunidad de personas, recordemos. Efectivamente, Dios es el único santo pero no se guarda esa santidad para sí sino que la comparte, nos abre su Corazón y nos regala su amor y su vida para que nosotros la vivamos: Dios nos santifica. Y lo hace de un modo especial por la Iglesia. La finalidad es proclamar al mundo el amor de Dios, mostrado en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.
San Agustín acuñó un lema preciso que podemos repetir aquí: la Iglesia es una casta meretriz, o con palabras del Catecismo: es santa y siempre necesitada de conversión. Los cristianos somos imperfectamente santos; y es que estamos llamados a serlo en plenitud pero el camino de este mundo nos obliga a la lucha, a aceptar el regalo de Dios y a mantenerlo. Podríamos aquí usar la imagen del campo sembrado: aunque la simiente sea buena, nacen con ella hierbas que nosotros no deseamos pero que, a veces, hay que dejar crecer junto con ella para no arrancar lo que será la planta buscada.
3. Católica: significa que la Iglesia está abierta a todos y en todo el mundo, siguiendo el mandato misionero del Señor: Id al mundo entero y predicad el Evangelio. No es una comunidad centrada en un sólo país o región sino que tiene el mundo como amplio campo donde esparcirse y buscar el mejor fruto. Y es católica, también, porque Cristo está en ella y donde está Él está la Iglesia. Aquí tenemos un punto interesante y actual. ¿No escuchamos muchas veces algo así como “Cristo sí, la Iglesia no”? Pues resulta que son realidades inseparables.
4. Apostólica: Fundada en los apóstoles y su predicación, en los testigos directos e íntimos de Cristo. Apóstol significa “enviado”, por tanto su ministerio es la continuación de la misión de Cristo: "Quien a vosotros recibe, a mí me recibe", dice a los Doce. Dice el Catecismo: "Así como permanece el ministerio confiado personalmente por el Señor a Pedro, ministerio que debía ser transmitido a sus sucesores, de la misma manera permanece el ministerio de los Apóstoles de apacentar la Iglesia, que debe ser ejercido perennemente por el orden sagrado de los obispos". Por eso, la Iglesia enseña que "por institución divina los obispos han sucedido a los apóstoles como pastores de la Iglesia. El que los escucha, escucha a Cristo; el que, en cambio, los desprecia, desprecia a Cristo y al que lo envió". Pero no se queda esta nota en los sucesores de los apóstoles sino que se extiende a todos los bautizados: todos nosotros, partiendo de la predicación apostólica y de sus sucesores, estamos llamados a mantener esta comunión y a ser misioneros de la fe recibida.
¿Qué más diríamos de la Iglesia? Muchas cosas pero el tiempo apremia, así que no marchemos a nuestra meditación sin antes decir que la Iglesia es:
1. Pueblo de Dios: lo que decíamos antes: el sueño de Dios para la humanidad es la unión, la unidad. La Iglesia es un precioso germen en medio del mundo. Lo recordaba el Señor: Padre, que todos sean uno como nosotros somos uno. Un pueblo que hunde sus raíces en la llamada de Dios al pueblo judío, al pueblo de la Alianza. Por eso ya vemos en el Nuevo Testamento que la Iglesia es definida como nuevo Pueblo de Dios, el pueblo de la nueva y definitiva Alianza.
2. Cuerpo de Cristo: esta expresión también se usa para la sagrada Forma, en la Eucaristía. Es una imagen preciosa que viene de San Pablo. En ella, vemos que Cristo es la Cabeza y todos nosotros somos miembros de su cuerpo místico. De la misma manera que el cuerpo es uno, que está organizado pero no va por piezas sueltas, así la Iglesia es una, tiene su determinada organización y puede distinguirse en muchos miembros distintos pero no podemos separar miembros entre sí o con la Cabeza, so pena de matar la misma Iglesia.
3. Templo del Espíritu Santo: lo que es el alma para nosotros es el Espíritu en la Iglesia: la unión invisible, el vínculo indestructible que nos mantiene unidos entre nosotros y con Cristo, la fuerza de actuación de Dios, la Vida que corre por la venas de la Iglesia.
Nos hemos metido a profundizar en el conocimiento de quién es la Iglesia. Ahora tenemos que ver si lo que pensamos sobre ella es lo mismo o no, y por qué.
2 comentarios:
Felix, sigue mostrando elcamino a los demas, no ceses,no te detengas, si lo haces estas perdido, las verdades son eternas y hay que mostrarlas tal como son. Cuenta con mi apoyo. Otro consejo, es que no te desanimes si ves que no comentan tus entradas oy entonces bajas el ritmo hasta abandonarlo, siempre hay almas que leen y son penetradas por la luz que reciben atraves de lo que pueda parecer mas insustancial.
Un abrazo
"Tu seras sacerdote eterno segun el rito de Melquisedec"
No veas el ánimo que puede dar un comentario. Gracias, Dimas, la verdad es que tengo el espacio un tanto abandonado pero no olvidado del todo. Gracias y bendición, hermano.
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